Avisos por email
RSS

Un anciano se estaba muriendo, ya era muy viejito, había vivido una vida larga,…larga. El anciano convoca en torno a sí a los suyos. A cada uno de sus muchos hijos, esposas y parientes les entrega una corta y resistente ramita. “Romped la ramita” les pide. Con cierto esfuerzo todos rompen la ramita por la mitad.

Esto es lo que ocurre cuando un alma está sola y no tiene a nadie. Se rompe fácilmente“.

Después, el viejo les dio a cada uno de sus parientes otra ramita y les dijo: “Así me gustaría que vivierais cuando yo haya muerto. Reunid todas las ramitas en haces de dos y de tres. Y ahora, quebrad los haces por la mitad“.

Nadie puede quebrar las ramitas cuando forman un haz de dos o tres. El viejo les miró sonriendo:

Somos fuertes cuando estamos unidos con otra alma. Cuando estamos unidos a los demás, no nos pueden romper“.

Y tu qué opinas? Participa con tus comentarios!

admin